Page 205 - Manual Único de Procedimientos en Materia de Cadena de Custodia de Evidencias Físicas
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ÍTULO II

FASE I - TRABAJO DE CAMPO

INTRODUCCIÓN

La historia de la humanidad es también la historia del uso de sustancias que introducidas de manera
voluntaria en el cuerpo humano, alteran de alguna u otra forma su sistema nervioso central. No se conoce
ninguna sociedad humana en que no se consuma alguna sustancia de esas que hoy llamamos drogas.
Desde tiempos inmemoriales, el hombre ha utilizado todo tipo de hierbas, raíces, cortezas, hojas y plantas
para usos rituales y ceremoniales, de carácter eminentemente mágico y religioso; así como también para
fines medicinales, afrodisíacos, anestésicos, tranquilizantes, excitantes, orgiásticos y para darse valor en la
guerra; sin embargo, algunas de estas plantas o sus derivados, como se mencionó al inicio, tienen la pro-
piedad de alterar la conciencia y tienden a producir inicialmente, efectos placenteros en el hombre, como
son las sensaciones de euforia, bienestar, alegría, serenidad, energía y que, con su uso y abuso constante,
conllevan a desarrollar problemas de dependencia y secuelas de degeneración física y psíquica.

En este orden de ideas, a través del tiempo y de alguna manera u otra, todas las sociedades han inten-
tado regular, controlar, prohibir o establecer barreras morales y legales alrededor de la siembra, producción,
tenencia, distribución y consumo de esas sustancias alteradoras de la conciencia, porque siempre han
existido y el ser humano, por múltiples razones ha recurrido a ellas. En vista de estas barreras y controles
que de alguna u otra manera han colocado los órganos encargados de combatir este mal, el hombre ha
buscado la manera y la forma de contrarrestarlas para seguir en el negocio de la producción y distribución
de las mismas, dichas formas van desde el soborno a altos funcionarios del gobierno (civiles y militares) para
facilitarles su traslado de un sitio a otro y su posterior salida a otros países, hasta la tecnificación e ingenio
que utilizan los mismos para pasarlas de manera legal por los diferentes controles en forma inadvertida (di-
ferentes formas de camuflaje y ocultamiento), utilizando los mecanismos más inverosímiles de los cuales se
pueda tener conocimiento.

Como se podrá ver, la problemática del tráfico ilícito de drogas, ha tenido un carácter transnacional
desde el inicio de su historia, y su desarrollo ha estado y está, condicionado por una serie de factores, fuer-
zas y procesos de tipo económico, social, cultural-ideológicos, políticos y jurídicos, tanto nacionales como
internacionales y por sus entrelazamientos e interacciones.

En lo que respecta a las áreas de América del Sur, Centroamérica y algunos países del Caribe, estas se
han convertido en una de las regiones más vitales para el tráfico mundial, a través de las cuales los trafican-
tes distribuyen las drogas, utilizando a los países de dichas áreas como importantes rutas y encrucijadas
para el tráfico de estas sustancias. Referido problema es considerado por nuestro país como una “cuestión
o problema de Estado”, por las consecuencias negativas que el tráfico de drogas genera al desplazarse
desde los países productores como Colombia, Bolivia y Perú, hasta territorio venezolano, por considerarse
estos países como los principales productores de estupefacientes en el mundo, con fronteras muy cercanas
a nuestro país y que utilizan al mismo como puente internacional de distribución, debido a la privilegiada
posición geográfica que ocupa en el continente.

El tráfico de drogas es un delito muy oneroso, el cual consiste en facilitar o promocionar el consumo ilícito
de determinadas sustancias estupefacientes y adictivas que atentan contra la salud pública, cuyo objetivo
es la obtención de grandes sumas de dinero con fines lucrativos y se entiende que no sólo es cualquier acto
aislado de transmisión del producto, sino también el transporte e incluso toda tenencia que, aun no impli-
cando transmisión, suponga una cantidad que exceda de forma considerable las necesidades del propio
consumo. En relación a la tenencia, se entiende todo aquello que tenga como finalidad promover, favorecer
o facilitar el consumo ilícito.

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